Viernes. 7 de la noche. Victoria Station. Fue lo más temprano que pude llegar a buscar un bus que me sacara de Londres, específicamente al famoso pueblo de Cambridge. En realidad no tenía ni idea de si quedaba lejos, o cual era el bus que podía tomar. Mi única herramienta era un folleto que recogí en una tienda de música en Denmark Street. En ese folleto estaban buscando voluntarios para un festival, habian unos teléfonos, un e-mail y un texto con indicaciones.
Les había escrito un correo semanas antes ofreciéndome, a lo que me respondieron diciendo que me esperaban, y que llevara una carpa para dormir. Decidí irme aún con un par de billetes que era lo único que tenía, y sin carpa, a ver que pasaba. Luego de un trayecto de un par de horas llegué a una parada de buses en Cambridge, cuando se acercaba la media noche. El pueblo seguía vivo con gente andando y en bici, a pesar del frio invernal.
Luego de pedir indicaciones a un par de personas, llegue a la parada del bus que se dirigía a Lode, un pequeño condado en el que se llevaba a cabo el festival. Sin embargo descubrí que estos buses dejaban de pasar como a las 9 PM. Después de un rato sentado en la parada, decidiendo que hacer, me dirigí a Sainsbury, un almacén en donde las cervezas era muy baratas, e incluso con mis pobres finanzas, podría llevarme un six pack. Luego me decidí a conocer el pueblo en su totalidad, así fuera en la madrugada, por lo que me acercaba a la puerta de cuanto pub encontraba para pedir cigarrillos a la gente que fumaba afuera.
Estuve caminando en el frio, acompañado de cervezas baratas y cigarros regalados, hasta que las rodillas me empezaron a doler, por lo que me dirigí de nuevo a la estación. Decidí que iba a dormir ahi, hasta que volvieran a pasar buses, lo que no fue difícil dado el cansancio y en algo por las polas. Cuando me desperté estaba en una banca de la estación y ya había amanecido. Sin embargo todavía no pasaban buses, por lo que decidí desayunar con una dona de Sainsbury, de nuevo a un gran precio.
Al llegar el bus, noté que solo lo tomaban ancianos que me miraban bien raro. En medio de la paz bucólica que ofrecia este bus en medio del campo británico me quedé dormido de nuevo. Cuando me desperté pregunté por Lode, pero me dijeron que ya había pasado hace rato. Sin otra opción, le conté mi historia al conductor quien se ofreció a llevarme a Lode cuando terminara el trayecto.
Una vez llegamos a esa pequeña villa, en donde sólo habían casas rurales, seguí unas señales que conducían al festival, pero creo que era la única persona que llegaba caminando a éste lugar. Camine casi 40 minutos hasta llegar. En cuanto llegué me presenté, me dieron una escarapela y me dijeron que ayudara a recoger latas y vasos, pero la verdad es que sólo fui a pillar a las bandas y no trabajé nada. Recuerdo que esa noche las headliners fueron las brasileñas CSS. Ése público era mucho más homógeneo, no como Londres donde había gente de todo lado. La verdad era que ahi si me sentía como bicho raro. Varia gente me preguntaba si en Colombia era famoso CSS, y algunos se sorprendían simplemente con el hecho de que ellas cantaran en portugués y yo hablara español, y no les entendiera nada.
En algún punto todo el mundo empezó a dirigirse a sus carpas, pero yo sin más opción me eché en el pasto. Al verme ahi unas personas me preguntaron que si estaba bien, entonces decidí echarles una pequeña ficción a ver que resultaba: Les dije que si tenía carpa pero que en la estación de Londres me la habían robado entonces estaba sin carpa. Ese mismo parche me ofreció espacio en sus carpas, en las cuales había una farra áspera preparada: trago, porro y poca voluntad.
Al otro día no me pusieron a hacer nada en la mañana, entonces estuve parchando con los nuevos conocidos, a quien les gustaba oir mis historias. No necesito mucho más para amañarme. Vimos algunas bandas entre las que recuerdo a The Datsuns. En algún punto de la tarde me llamaron para asignarme tareas, a lo que fuí a regañadientes. El trabajo que me pusieron a hacer no era tan malo: Tendría que colaborar en los camerinos para las bandas de la noche, llevando agua, toallas y principalmente viéndolas desde el mismo escenario.
Luego de un par de horas de estar sentado por ahí, se disponía a tocar la primera banda a la que si le quería ayudar: Cage The Elephant. Les deje agua y toallas en el camerino, mientras otra gente les dejaba comida, y me dirigí al escenario a ser testigo de todo su show. Luego de un gran set de canciones, regresé a hacer el mismo trabajo para la banda que seguía: The Magic Numbers.
En algún momento de su concierto recordé que tenía que estar en Londres al otro día en el trabajo. Si me echaban tendría que pasar muchas más noches en estaciones de bus, por lo que mientras esa multitud disfrutaba de esa grandiosa banda, salí por las puertas del festival a hacer auto stop por si algún carro me llevaba, mientras deambulaba por un camino rural en el medio de la nada.