jueves, 30 de mayo de 2013

La Mona

Me vi obligado a asistir a un evento social hace algún tiempo. Era una cena en honor a algún familiar, a la que fui porque no tenía nada mejor que hacer esa noche. En la medida de lo posible, traté de evitar conversaciones y contacto visual con otros  porque encuentro eso supremamente incómodo e indeseable. En cuanto avanzaba la noche los tragos fueron haciendo mella en las personas, lo cual pude constatar de manera muy ingrata. 

Sentado al lado mío estaba un amigo de mi hermano. Un tipo de estos que son artificialmente sarcásticos y ocurrentes. Sin ningún tipo de charla previa me preguntó: "¿Usted que opina de la mona?" No pude contener mi fastidio ¿Porqué me preguntó eso? Se lo podría adjudicar a su estado de alicoramiento. Pobre imbécil. Siempre me han generado una mezcla de odio y lástima los seres necesitados de alterar su estado de consciencia. No puedo evitar pensar en el soma que distópicamente plantea Aldous Huxley en "Un Mundo Feliz". Esta sala esta llena de infelices tratando de alegrarse a punta de soma "Néctar" y soma "Aguila" o "Póker". La vida es una carga que lamentablemente toca cargar. ¡Lidien con eso málditos inéptos!

¿Yo que voy a pensar de la mona? La mona es una señora que se hacía a la salida del colegio a vender dulces y cigarrillos. Fue a ella a quien le compré cigarrillos la primera vez que fumé. Aún hoy en día se le puede ver por la misma calle. ¿Yo que carajos voy a pensar de la mona? La mona es una señora con la que nunca hablé. Es una simple persona como tantas que veo todos los días. Una persona en el centro de la ciudad que, como todas, no deja de ser solo una cosa, un obstáculo que se me atraviesa en el camino y sin el cual sería más fácil caminar.

A mi me da igual si existe la mona o no. Por mi que se muera todo el mundo, a mi que me importa. ¡Dizque yo que opino de la mona, idiota! Eso me pasa por ir a estas reunioncitas a encontrarme con personas. Decidí largarme de ahí. "Yo que putas voy a pensar de la mona, ¡no sea güevón!" le respondí. Y ahí  ya se acaba la historía. Pensé en escribir una linea de cierre que fuera chevere pero ya no quiero, ya me puse de mal genio por acordarme de eso. Mueran humanos.

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