martes, 20 de noviembre de 2012

Ratas

Hay ratas en mi tejado. Las oigo corretear por todo el lugar de manera impaciente como si estuvieran afanadas por llegar a alguna parte. Dudo mucho que las ratas se tengan que preocupar por cumplir horarios. Tal vez solo se trate de un caso clínico de ansiedad colectiva. Nunca me ha molestado que  estén presentes haciendo sus ruidos, de hecho se sentía bien un poco de compañía. En cierto sentido son las mascotas perfectas porque no hay que darles de comer ni cuidarlas, ni recoger sus excrementos.

El problema es que en medio de la noche, cuando esa paranoia nocturna llega, no me puedo concentrar en mis terrores existenciales para antes de dormir debido a que el ajetreo de los roedores me distrae. Me molesta pensar que hay un festín en mi propia habitación y yo no he sido invitado. Pienso también en todos los excrementos que no tengo que recoger, pero que de seguro se están acumulando en alguna parte del tejado dedicada a la zona de baño. Pienso que en algún momento desafortunado esa sección de baño va a ceder ante la gran cantidad de orines de ratones y ratas, y algunos desechos caerán en mi rostro cuando duerma. Últimamente este pensamiento a acrecentado mi insomnio ya que, en cuanto oigo un ruido de roedor, me despierto a vigilar el techo sobre mi.

Para aliviar un poco mi incomoda situación acudí a la atención que un amigo me podría prestar pensando que contándole mis preocupaciones iba a recuperar la confianza que necesitaba para poder dormir. "Me siento como un indigente" le dije, "¡comparto mi lugar de dormir con ratas!". "No, para nada" me respondió sabiamente, "los indigentes duermen al mismo nivel con las ratas. Tu, en cambio, duermes por debajo de ellas, a la merced de sus orines".

No hay comentarios:

Publicar un comentario