Yo aún estaba en el colegio y mis ínfulas de punk eran bien fuertes. Desde muy joven me era familiar la música de The Offspring y Green Day, ya que estos sonidos eran frecuentes en la vida de mi hermano mayor, sin embargo nunca sentí una atracción especial por estas bandas, nada fuera de lo normal. No fue hasta que, por accidente, escuché Rock n' Roll High School de The Ramones en el computador de mi prima que decidí que eso sería lo mío, de ahí en adelante hasta morir.
De la noche a la mañana ya usaba los pantalones entubados, tenis de tela e incluso "imperdibles" o cinturones con taches. Mi mamá comenzó a regañarme por llevar un mohawk y en la maleta que llevaba al colegio no tenía otra cosa que un discman y un montón de CD's: The Clash, The Sex Pistols, Dos Minutos, La Pestilencia, I.R.A, Buzzcocks, Black Flag, Nirvana...
Decidí que desde entonces odiaría a todo el mundo, en especial a los profesores, y que ya no haría nada en el colegio aparte de vagar y fastidiar a cualquiera que se me atravesara. En algún momento de esa etapa iba caminando por un pasillo del colegio, sintiéndome el centro del mundo, cuando me encontré con ella. No hablábamos mucho pero me simpatizaba. Era de las pocas personas a las que no odiaba. De hecho, mirándolo ahora en retrospectiva creo que me gustaba, pero en ese entonces me creía muy rudo como para invitarla a salir.
No recuerdo muy bien si hubo alguna clase de saludo, supongo que así fue. Lo único que recuerdo claramente es el momento en que me dijo: "...y los pixies?¿Le gustan los pixies?". Mierda! No conocía a esa banda, nunca la había oído y como sabrán, un elemento fundamental en el orgullo de un punk es su conocimiento de muchas bandas. De seguro si tienen un amigo o amiga punk sabrán de lo que hablo. A todo momento están ufanándose de sus conocimientos de bandas de toda época y lugar.
"Si... son buenos, aunque no los he oído mucho". La respuesta estándar para esta clase de casos. Tan pronto como tuve acceso al computador de mi prima (que en ese entonces era mi única fuente de internet y programas de descarga) busqué a los tales pixies. Recuerdo que la primera canción que oí fue Here Comes Your Man y, aunque no era del estilo de lo que venía escuchando, me encantó. Duré tarareando ese riff por casi una semana y de allí en adelante Doolittle y Surfer Rosa se convirtieron en tesoros sonoros.
Creo que soy de esas personas que se definen por la música que escuchan, de aquellas personas que encuentran a la música como algo trascendental y fundamental en la vida. Desde aquel día en que ella me preguntó por los pixies, nunca han dejado de sonar en mi cabeza. Muchas gracias por eso.
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