martes, 4 de septiembre de 2012

Vas a morir

No sabía con exactitud la hora, pero de seguro eran más de las 11 de la noche porque cuando salí de la estación del bus ya se disponían a cerrarla. Aún tenía los tragos en la cabeza y estaba hambriento pero a esa hora ya no había ningún lugar en donde pudiera comprar algo de comer, entonces me dirigí a casa. Abrí la puerta con mayor dificultad que de costumbre y revisé el buzón. Había un sobre blanco pero no tenía ningún destinatario. 

Lo dejé sobre la mesa y busqué algo de comida, primero en el refrigerador, luego en la alacena pero no encontré nada. Solo había un trozo de pan viejo encima de una mesa, entonces me senté a comérmelo y abrí el sobre. Sólo contenía un papel blanco que no parecía tener nada escrito. Lo saque y vi que tenía una frase en una esquina, escrita de manera muy elegante y sobria, a mano y con pluma de tinta: "Vas a morir".

Esto me dejó totalmente perturbado. El pan se quedó en la mesa a medio comer y el efecto de los tragos se esfumó por completo. Por un largo rato me quedé sentado en esa silla pensando: "!Voy a morir!, ¿Cuándo? ¿Dónde?, ¿Cómo?" Pasé toda la noche en vela, consternado y un poco asustado también. No podía dejar de pensar en que me iba a morir, pero lo que más me aterraba era la incertidumbre. Podría morir mañana o en 50 años, podría morir en un accidente de tránsito o bien me podrían asesinar, podría morir ahogado en un canal de Holanda o podría morir sobre esta misma mesa. Hay un montón de posibilidades pero solo una cosa es cierta: Voy a morir.

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