domingo, 24 de junio de 2012

Pesadilla Kafkiana


Un hombre común y corriente se sentó bajo un árbol a pensar sobre la vida. Su conclusión máxima fue que en el mundo contemporáneo la distinción entre lo bueno y lo malo ya no era importante. Una nueva distinción predominaba ahora: Lo cool y lo no cool. Siendo esta distinción igual de subjetiva y difusa que su predecesora, el hombre se dedicó a una búsqueda incesante por lo cool. Solo en ser alguien cool encontraba su redención.

Al igual que los profetas, quienes determinaban lo que era bueno y lo que no lo era, el hombre encontró que existían unos personajes similares quienes, al igual que los profetas, autoproclamaban su sabiduría. Aún así, este hombre decidió emprender una búsqueda personal sin siquiera refererise a los decretos de estos profetas modernos.

Este hombre conoció a la mujer que consideraba cool por excelencia. Ella sería quien juzgaría si el hombre era lo suficientemente cool, simplemente aceptándolo o no. Por años el hombre cortejo a esa mujer, pero ella nunca salió con el, cada vez le decía diferentes excusas o simplemente no lo determinaba. El simplemente se alejaba un poco, trabajaba en todos los aspectos de su ser y regresaba pensándose más cool cada vez.

Habiendo sido ese su propósito vital, el fracaso no le dejo otra opción que darse por vencido, pensando que por más que lo intentara nunca iba a ser lo suficientemente cool. En el final, cuando el hombre agoniza, la mujer le dice: "No habría existido ninguna otra persona de la que me hubiese enamorado aparte de usted, pues siempre me pareció el hombre mas cool que conocí. Ahora decidió irse... y nunca paso nada.

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